Anécdotas curiosas Vol. 16: Luis Eduardo onírico
Hace varios años participé en una anécdota que tuvo lugar en un sueño de Luis Eduardo, mi gran amigo y hermano. Fue realmente cómico, así que en vista de su esperado regreso de Londres y el mío de México, celebro nuestro reencuentro compartiendo con ustedes este gracioso sueño.Corría el año de 1993, el dólar estaba a 170 bolívares. Luis Eduardo soñó entonces que nos encontrábamos en una fiesta de su familia en La Guaira, una de las tantas que celebramos en casa de su tío allá. Pero nos encontrábamos aburridos, así que Luis Eduardo me propuso que nos fuéramos a Caracas en un taxi, para buscar algo más divertido qué hacer en la ciudad. Yo, partidaria eterna de la diversión, acepté gustosa.
Tomamos el taxi y emprendimos el viaje, en el que íbamos hablando sin parar, como suele suceder. De pronto, Luis Eduardo recordó que no habíamos preguntado cuándo nos cobraría el taxi por trasladarnos hasta Caracas, así que, rápido, abordó al taxista:
-Disculpe señor, pero olvidé preguntarle ¿Cuánto nos va a cobrar por llevarnos a Caracas?
A lo que el taxista respondió:
- Bueno, el taxímetro lleva marcado hasta ahora ochenta mil bolívares.
Luis Eduardo y yo nos fundimos en un grito “¿CÓOOOMO?” y en vista de lo exagerado del precio del viaje (en aquel entonces equivalía más o menos a 470 dólares) decidimos bajarnos en plena autopista y seguir nuestro viaje como fuera, antes de pagar semejante suma al taxista estafador de los sueños de Luis.
Supongo que el resto de la aventura hacia Caracas vendrá en alguna próxima entrega onírica de Luis Eduardo y de seguro entonces la compartiré con ustedes.

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