miércoles, junio 25, 2008

Radio-taxi

Sonaba “Unchained melody”. Me di cuenta en cuanto cerré la puerta del taxi. Y sonreí, segura de que sería un lindo regreso a mi casa, si lo que sonaba era esa cancioncita que tanto me había gustado siempre. Y entonces el taxista, que se notaba también conmovido con el tema, me comentó:

-Este cantante se shamaba Ray Orbison. Vos sabés que en ese tiempo era la competencia principal de Elvis Presley. Pero no recibió la misma prensa que Elvis, viste.

En ese momento no supe qué contestar. ¿Debía responderle que quien cantaba era The righteous brothers? ¿Y que, en todo caso no era RAy, sino ROy Orbison?

-Y con esa voz que tenía, mamma mia. Escuchá, escuchá ese registro tan alto. Eso era lo que hacía mejor Ray Orbison, la voz le shegaba más alto que a Elvis Presley, que hacía mejor los tonos más graves.

Ya había decidido no aclararle nada. Prefería ser simpática y contestar “Sí, algo supe”, en lugar de ser la portadora de la triste noticia de que toda la información que con tanto cariño me aportaba, directamente de los recuerdos de su juventud musical, no era del todo veraz. Ya alguien tendría menos corazón y se lo aclararía algún día.

-Seguro ahora cuando termine el tema, van a decir que lo canta Ray Orbison, sha vamos a escuchar.

¡Claro que yo no había pensado en la posibilidad de que el locutor hiciera la aclaratoria in situ! Entonces desée que el camino se acortara y así no tener que vivir el momento en el que la radio dejara al señor taxista –tan simpático, él- en total evidencia de su confusión musical.

El tema terminó y enseguida comenzó otro, sin pausa, sin locutor y sin informaciones potencialmente vergonzosas.

-¡Ah y no dijeron que el tema lo cantaba Ray Orbison, mirá! Es la onda de las radios modernas, viste. Pasan tema tras tema, sin decir quién los canta.

Yo sonreí una vez más, agradeciendo profundamente la onda de las radios modernas.

domingo, mayo 04, 2008

Negocios rentables

No sé si se habrán dado cuenta. No sé si lo habrán visto, pero de vez en cuando en el Facebook aparece este aviso publicitario, ofreciendo un representante que puede brindarte asesoría sobre negocios e inversiones productivas. Lo que me llama la atención es la foto que acompaña al anuncio. ¿Sobre qué clase de negocio rentable podría aconsejarte una persona con este aspecto y esta actitud? ¿En qué negocios podría ser un experto? ¿En armar exitosas orquestas de vallenato? ¿Diseño de portadas de discos de lo mejor del joropo y la copla llanera? ¿Estructuración de una nueva mafia cumbiera?. Ustedes me dirán… a mí no se me ocurren muchas cosas. Ni muchos negocios rentables.

jueves, marzo 20, 2008

Un cartel para analizar


El mail se titulaba “Hecho en Venezuela” y contenía un montón de fotos que registraban cuestiones hilarantes sólo posibles en suelo venezolano. Pero esta imagen captó particularmente mi atención. No sólo por lo escatológico del cartel, ni por la desfachatez de cobrar con tan esmerada exactitud las distintas actividades que se pueden realizar en un baño público, sino porque muchas preguntas llegaron a mi mente cuando di con la foto. Para empezar:  ¿Qué sistema usaría el descarado que gerencia el uso de estos baños para cobrar tan específicamente los servicios? Se me ocurren sólo dos métodos infalibles:

1.- Un empleado del baño acompañaría al usuario durante la utilización de los instalaciones: Sí, una persona se dedicaría especialmente a brindarle compañía mientras usted hace pis, o se cambia, o quizás en medio del pis decida agregar una necesidad fisiológica a la cuenta. De esta manera, el servicio sería cobrado de manera exacta, sin dudas de ninguna de las partes.

2.- El usuario no puede bajar la cadena al término del uso del baño: Las evidencias permitirían entonces un cobro exacto de la tarifa, previo estudio de un empleado del lugar.

Estas son las únicas maneras que se me ocurren para evitar un fraude en la cancelación de los servicios. De otra forma, habría que apelar a la honestidad y a la palabra de cada usuario. Y allí me asaltan otras interrogantes: Cuando un cliente se presenta ¿Confiesa lo que hará en el baño, antes de entrar? ¿O lo hace al salir? ¿Cómo saber si una chica hizo un simple pis y no un pis con menstruación? ¿Cómo saber si alguien cancela una ducha y aprovecha la oportunidad para hacer pis también? En caso de que la información del uso que se dará al baño se aportara antes de entrar, ¿Cómo haría una mujer que pagó por un pis, si luego su cuerpo decidiera hacer más bien un pis con menstruación? ¿Se cancelan los Bs. 200 restantes a la salida? ¿Se le exonera el pago adicional basándose en el carácter netamente involuntario del pis con menstruación? ¿Lo mismo aplicaría para un pis convertido en una improvisada necesidad fisiológica? ¿A qué se refieren cuando dicen “Ducharse C/P”?

¿No es un cartel hilarante?. Es para reír de asombro y de asquito.

sábado, febrero 09, 2008

De Yaish y May

Mi papá se llama Nelson. Y yo, Rocío. Pero desde hace algún tiempo fuimos re-bautizados. Así, mi papá es Yaish y yo, May. Sophia tuvo a bien llamarnos de esta manera a partir de un día. A mi papá le fue otorgada su nueva identidad en noviembre, cuando fue a pasar unas vacaciones con ella. A mí me nombró May el mismo día que llegó a Caracas. En las fotografías donde estamos todos, nos reconoce: Papá, mamá, Yaish, May… y haciendo cuenta de los miembros de su familia con los deditos, aparecen otros nombres que nunca fueron más propios que ahora: Papá, mamá, Josh… y luego venimos Kike (su tía Vikki), Yaish y May. Y todos nos morimos de ternura de saber que ella nos tiene en su corazón en un rinconcito tan especial, como el nombre que nos otorgó.

domingo, septiembre 02, 2007

En el mundo hay "algo"

Yo no sé bien qué será. No sé a qué atribuirselo, no sé si es una energía que nos dejan los que se van. No sé si es que nunca se van. No sé si es que nos dejan tanto por dentro que, aunque se vayan, siguen actuando a través de nosotros… no sé. Lo que sí sé es que, como decía mi abuela, hay “algo” en el mundo. ¿Quién no ha tenido una experiencia que le haga dudar de la muerte como el fin del todo? ¿Quién puede decir que jamás le ha pasado algo, ALGO, que lo deje pensando que existe un más allá que quizás no esté tan allá, sino inclusive un poco más acá de lo que nos han hecho pensar?. A mí me ha pasado. Y a varios a mi alrededor también. Comienzo hoy con el primer relato de una evidencia de que hay “algo” en el mundo.

Mi querido hermano Alfredo, el hijo de mi nana, que es mi segunda mamá, partió del mundo a una edad muy joven, en una circunstancia tan repentina que aún no me creo que ya no estará físicamente entre nosotros. Unos meses después de su partida, me encontraba buscando en mi habitación un accesorio para el pelo que me encantaba y que quería utilizar. No lo encontraba, no recordaba dónde lo había puesto. Desordené toda mi habitación y la volví a ordenar en la búsqueda el accesorio, un palito de madera tallado que me permitía hacerme unos moños muy coquetos. Mientras buscaba le pedía a Alfredo que me ayudara desde arriba a buscarlo. Hasta que me di por vencida. No estaba. Deshice la cama, la volví a hacer, vacié y llené de nuevo las gavetas. Nada.

Llegó la hora de dormir y me acosté, resignada a la pérdida de mi palito. Estaba un poco triste, porque me cuesta mucho aceptar las pérdidas… aunque sea de cosas pequeñas. Y en un momento escuché un sonido. Un sonido conocido por mí. Era el sonido inconfundible de mi palito cayendo en el piso. Me levanté azorada porque estaba durmiendo ya cuando lo escuché. Y al encender la luz, allí estaba. Mi palito descansaba en medio del suelo de mi habitación. Era el único objeto en el granito del piso, colocado derechito, perfecto en medio de la nada. Evidentemente no estaba ahí cuando me acosté, porque lo busqué desesperadamente y no se me habría escapado si hubiera estado derechito en medio del suelo. No sé cómo llegó allí. No sé si fue que Alfredo acudió a mi llamado de ayuda. Pero me gusta pensar que así fue. Porque, definitivamente, hay “algo” en el mundo.

viernes, junio 22, 2007

Anécdotas curiosas Vol. 20: La chica plástica

Una tarde en México –un país con un concepto muy raro de la estética- estaba almorzando en un centro comercial, cuando la vi. No pude evitar fijar mi vista en ella, porque algo no me cuadraba. Algo me llamó la atención. Algo me pinchó el ojo. Pero no sabía qué era. Así que, con el disimulo de rigor, me dispuse a descubrirlo. No tardé mucho: Una de sus manos era notablemente grande. Mucho más grande de lo que debería, considerando la estatura y la contextura de ella. Semejaba el episodio de Seinfeld, en el que sale con una chica de manos enormes y varoniles, que distraen su atención en todo momento. Así me sucedió a mí. La mano izquierda de la chica se adueñó de mi concentración. Miré entonces la derecha y ¡Diantres!, era de tamaño normal. Eso me pareció aún más curioso. Decidí hacer un recorrido visual medio a reojo del lado izquierdo de su cuerpo, a ver si el fenómeno se repetía. Y cuando mi mirada fue recorriendo más allá de la mano, vi lo más insólito: el antebrazo iba reduciéndose consistentemente y la piel alcanzaba tonos cada vez más azulados, hasta terminar en un color definitivamente verde agua, rematado por lo que parecía una pequeña manga elástica color carne, a escasos centímetros del codo.

El momento fue un desafío importante al disimulo facial. Es todo un reto no abrir completamente los ojos y arquear las cejas, ante semejante escena. El brazo plástico era muy extraño. Una mano muy grande, una piel azulada, una manga elástica. E inerte. Encima, era inerte. No podía brindarle a la chica ninguna utilidad, más allá de una funcionalidad estética nada funcional y nada estética. Se notaba que tuvo tiempos mejores, el miembro postizo. Porque su material buscaba imitar la piel humana, con pecas, líneas y lunares. Pero ahora, era azul.

Una avalancha de preguntas inundó a mi mente: ¿Por qué tenía eso puesto? ¿Para que la gente no notara que le faltaba una mano? ¿De verdad la gente es tan importante? Y, supongamos que de verdad la gente fuera tan importante, ¿No creen que llama más la atención un antebrazo azul que una ausencia total de una mano? Yo he visto muchas personas a quienes les falta una mano, y el asunto no llama especialmente mi atención, porque es algo definitivamente más común que un antebrazo azul. Eso es un imán para los ojos de cualquiera. Por eso digo que el concepto de la estética en México es un poco raro: la gente prefiere tener una mano plástica y un antebrazo plástico azul, que no tener nada. Es raro, ¿No?

viernes, mayo 04, 2007

Anécdotas curiosas Vol.19: Mini-historias en el cine

I.
Un día fuimos a ver “Hulk”. Había tardado varias semanas para verla, así que los comentarios de las personas que ya la habían visto, no hacían sino aumentar mis expectativas. Comenzó la película e inmediatamente me maravillé ante el tratamiento que Ang Lee logró darle al filme, tan fiel al formato del comic. En un momento, la preciosa Jennifer Connelly se voltea y le dice a Eric Bana “¿Qué sucede?” Y dicho esto, la pantalla se tornó negra, violentamente. Dado el montaje tan innovador de “Hulk”, asumí que el ennegrecimiento repentino formaba parte de alguna transición a otra parte de la historia. Pero el negro se tornó demasiado largo. Convengamos que “Hulk” fue innovadora, pero una transición tan larga no parecía muy adecuada. De pronto, aparece en la sala un empleado del cine y, linterna en mano, informó:

-Señores, se fue la luz en el centro comercial. No es culpa del cine, es que se fue la luz en parte de la urbanización y no sabemos cuándo volverá. Por lo tanto, tienen dos opciones: se les puede devolver el dinero, o se les entrega un ticket válido para ver esta película cuando quieran.

Tuve entonces que irme a soportar una semana más de comentarios sobre “Hulk”. Los evité todos, porque no quería que me contaran la segunda mitad de la película.

II.
Cierto día fuimos a ver “Matador” de Almodóvar. Se trataba de un ciclo de cine erótico, y la planificación incluía a este film oscuro de mi adorado Pedro. La película comenzó y debo decir que me pareció extraña. La historia era un poco incomprensible, sé que Almodóvar suele ser intenso en su narrativa, pero siempre he logrado entenderlo… sin embargo, en esta ocasión lucía particularmente complicado. La historia era muy enrevesada.

De pronto, en medio de la pantalla apareció con todas sus letras, la palabra “FIN” y acto seguido, corrieron los créditos. Yo pensé “Wow, es complicada y corta, la peli”. Pero los créditos se detuvieron, y apareció otro trozo de la película, uno nunca visto por nosotros. Uno que no fue proyectado antes del “FIN”. En ese segundo, lo entendí todo. El muchacho que manejaba el proyector, había confundido el orden de los rollos de la película. Si eran cuatro rollos, por ejemplo, nosotros comenzamos viendo el número uno, luego el tres, luego el cuatro y luego, el dos. Vimos nuestro “Matador” al estilo “Pulp Fiction”, pues. El muchacho del proyector nos hizo armar en nuestras mentes el rompecabezas del filme. El resultado del mío, creo que me gustó. Ahora me toca ver la versión de Almodóvar, a ver qué tal.

III
Fuimos a ver “Red Dragon”, la peli sobre el origen del personaje de Hannibal Lecter. Cuando comenzó, apareció sobre la pantalla el nombre “Christian Bale”. Y surgió entre nosotros el diálogo:

-Jesús, en “Red Dragon” no está Christian Bale.
-¿Estás segura?

Guy Pierce

-Sí y tampoco está Guy Pierce. En “Red Dragon” están Ed Norton, Ralph Fiennes y Anthony Hopkins… y ninguno de esos nombres ha aparecido…
-Pero estamos en la sala correcta…

Reign of Fire

-¡¡Jesús!! ¡¡Estamos en la sala equivocada!! ¡¡Esta no es la película!! ¡¡Vámonos rápido a la sala correcta, que ya debe estar por empezar!!

Nos pusimos de pie rápidamente, para correr a la sala donde estuvieran dando Red Dragon. Y junto con nosotros, se levantó TODA la sala. Todos se apresuraron a correr a la salida para ir a la sala donde estuvieran proyectando la película que queríamos ver. Cuando miramos hacia los lados y notamos que todos estábamos en la misma situación, nos detuvimos como si hubiéramos recibido una orden silenciosa de stop. Y allí entendimos que el muchacho del proyector se había equivocado de película. Alguien dio el grito de rigor “¡Esa no es la película!” y todos regresamos a nuestros asientos, a esperar un nuevo comienzo, que quizás esta vez sí sería el correcto.

IV.
Habíamos ido a ver “Crounching tigre, hidden dragon”. La película comienza silente. Van corriendo los minutos, seguía en silencio. Yo pensaba entonces en la nueva ola de cine oriental, que perfectamente podría incluir el silencio absoluto como invitación a un ánimo distinto. Pero un personaje habló, y apareció el subtítulo… y seguíamos en silencio. En la sala comenzó el correspondiente barullo. De pronto, Ilan Chester emergió de entre los asientos, en medio de la sala:

-Señores, yo voy a subir al proyector para ponerle orden a esto. Pero por favor, una vez que recomience la película, les agradezco que se comporten, porque esta es una de las cosas más bellas que he visto en mi vida.

Ilan se hizo acreedor de los aplausos de los asistentes, que lo aupaban mientras se dirigía al cuartito donde estaba el proyector. Regresó a la sala con la noticia de que el muchacho del proyector se había quedado dormido, pero que ya estaba por recomenzar la película. Y que por favor, recordáramos comportarnos.