viernes, mayo 04, 2007

Anécdotas curiosas Vol.19: Mini-historias en el cine

I.
Un día fuimos a ver “Hulk”. Había tardado varias semanas para verla, así que los comentarios de las personas que ya la habían visto, no hacían sino aumentar mis expectativas. Comenzó la película e inmediatamente me maravillé ante el tratamiento que Ang Lee logró darle al filme, tan fiel al formato del comic. En un momento, la preciosa Jennifer Connelly se voltea y le dice a Eric Bana “¿Qué sucede?” Y dicho esto, la pantalla se tornó negra, violentamente. Dado el montaje tan innovador de “Hulk”, asumí que el ennegrecimiento repentino formaba parte de alguna transición a otra parte de la historia. Pero el negro se tornó demasiado largo. Convengamos que “Hulk” fue innovadora, pero una transición tan larga no parecía muy adecuada. De pronto, aparece en la sala un empleado del cine y, linterna en mano, informó:

-Señores, se fue la luz en el centro comercial. No es culpa del cine, es que se fue la luz en parte de la urbanización y no sabemos cuándo volverá. Por lo tanto, tienen dos opciones: se les puede devolver el dinero, o se les entrega un ticket válido para ver esta película cuando quieran.

Tuve entonces que irme a soportar una semana más de comentarios sobre “Hulk”. Los evité todos, porque no quería que me contaran la segunda mitad de la película.

II.
Cierto día fuimos a ver “Matador” de Almodóvar. Se trataba de un ciclo de cine erótico, y la planificación incluía a este film oscuro de mi adorado Pedro. La película comenzó y debo decir que me pareció extraña. La historia era un poco incomprensible, sé que Almodóvar suele ser intenso en su narrativa, pero siempre he logrado entenderlo… sin embargo, en esta ocasión lucía particularmente complicado. La historia era muy enrevesada.

De pronto, en medio de la pantalla apareció con todas sus letras, la palabra “FIN” y acto seguido, corrieron los créditos. Yo pensé “Wow, es complicada y corta, la peli”. Pero los créditos se detuvieron, y apareció otro trozo de la película, uno nunca visto por nosotros. Uno que no fue proyectado antes del “FIN”. En ese segundo, lo entendí todo. El muchacho que manejaba el proyector, había confundido el orden de los rollos de la película. Si eran cuatro rollos, por ejemplo, nosotros comenzamos viendo el número uno, luego el tres, luego el cuatro y luego, el dos. Vimos nuestro “Matador” al estilo “Pulp Fiction”, pues. El muchacho del proyector nos hizo armar en nuestras mentes el rompecabezas del filme. El resultado del mío, creo que me gustó. Ahora me toca ver la versión de Almodóvar, a ver qué tal.

III
Fuimos a ver “Red Dragon”, la peli sobre el origen del personaje de Hannibal Lecter. Cuando comenzó, apareció sobre la pantalla el nombre “Christian Bale”. Y surgió entre nosotros el diálogo:

-Jesús, en “Red Dragon” no está Christian Bale.
-¿Estás segura?

Guy Pierce

-Sí y tampoco está Guy Pierce. En “Red Dragon” están Ed Norton, Ralph Fiennes y Anthony Hopkins… y ninguno de esos nombres ha aparecido…
-Pero estamos en la sala correcta…

Reign of Fire

-¡¡Jesús!! ¡¡Estamos en la sala equivocada!! ¡¡Esta no es la película!! ¡¡Vámonos rápido a la sala correcta, que ya debe estar por empezar!!

Nos pusimos de pie rápidamente, para correr a la sala donde estuvieran dando Red Dragon. Y junto con nosotros, se levantó TODA la sala. Todos se apresuraron a correr a la salida para ir a la sala donde estuvieran proyectando la película que queríamos ver. Cuando miramos hacia los lados y notamos que todos estábamos en la misma situación, nos detuvimos como si hubiéramos recibido una orden silenciosa de stop. Y allí entendimos que el muchacho del proyector se había equivocado de película. Alguien dio el grito de rigor “¡Esa no es la película!” y todos regresamos a nuestros asientos, a esperar un nuevo comienzo, que quizás esta vez sí sería el correcto.

IV.
Habíamos ido a ver “Crounching tigre, hidden dragon”. La película comienza silente. Van corriendo los minutos, seguía en silencio. Yo pensaba entonces en la nueva ola de cine oriental, que perfectamente podría incluir el silencio absoluto como invitación a un ánimo distinto. Pero un personaje habló, y apareció el subtítulo… y seguíamos en silencio. En la sala comenzó el correspondiente barullo. De pronto, Ilan Chester emergió de entre los asientos, en medio de la sala:

-Señores, yo voy a subir al proyector para ponerle orden a esto. Pero por favor, una vez que recomience la película, les agradezco que se comporten, porque esta es una de las cosas más bellas que he visto en mi vida.

Ilan se hizo acreedor de los aplausos de los asistentes, que lo aupaban mientras se dirigía al cuartito donde estaba el proyector. Regresó a la sala con la noticia de que el muchacho del proyector se había quedado dormido, pero que ya estaba por recomenzar la película. Y que por favor, recordáramos comportarnos.