viernes, octubre 27, 2006

Anécdotas curiosas Vol. 15: Mini-cuentos con mi sobrinita, Sophia


A Stacy
Cuando mi sobrinita Sophia nació, fue un estreno de roles para todos. Stacy y Nel eran nuevos padres. Mis papás y los de Stacy eran nuevos abuelitos. Josh era un nuevo tío y Vikki, Laura y yo, nuevas tías. Los únicos que tenían experiencia alguna con bebés, eran los abuelos, evidentemente. El conocimiento práctico del resto se limitaba a los niños que habíamos cargado en la vida durante cinco minutos a la vez y ya. Al menos ese era mi caso. Había cargado bebés por ratos (sobre todo a mis queridas Isabella y Marcella), pero nunca le había dado el tetero a ninguno, ni había sacado los gases a ninguno, ni cambiado el pañal a ninguno, ni bañado a ninguno. Nada.

Así que cuando nació la gorda, el estreno fue total. Estuve un mes y medio con ellos, asistiéndolos como podía. De ahí surgieron unos mini-cuentos muy simpáticos, que relato a continuación.

I
Desde su primer día de vida, Sophia pidió alimento cada tres horas. No importaba si era de noche, si era de día, no importaba, debía comer cada tres horas. Normalmente yo cubría alguno de los teteros de la noche. Stacy se extraía su leche materna y la envasaba en teteritos que regularmente constituían las comidas nocturnas. El proceso de alimentación en la noche, siempre incluía una ida al baño de Sophie, con el consecuente cambio de pañal. En una de esas noches, hice lo de siempre: coloqué a la bebé en la mesita de cambio. Abrí el pañal nuevo, lo puse de un ladito y le saqué el pañal usado. Limpié a la bebé, y cuando le levanté las piernitas con una mano para ponerle el pañal nuevo… ¡¡PRAAAAAAASSSSSSSSS!! una explosión de pupú revolucionó el lugar. No me dio tiempo de poner el pañal nuevo antes de que Sophie hiciera una nueva entrega. El splash de materia fecal lo inundó todo. La mesita de cambio, las cremitas, mis manos, sus piernas, el pañal nuevo, las toallitas… TODO. En medio de la impresión y las risas del momento, la miré a la cara. Y Sophia era toda sonrisas. ¡¡Se reía!! Sé que era un acto reflejo, porque sólo tenía un mes de edad, pero no importa. Lo llenó todo de pupú y se rió.

II
Laura fue a conocer a Sophia cuando la bebé tenía más o menos dos semanas. No pudo estar en el nacimiento por obligaciones laborales. Así que venía con unas ganas locas de abrazarla, de cargarla, de conocerla.. Cuando finalmente pudo abrazar a Sophia por primera vez, la ternura del momento se vio interrumpida por un estrepitoso ¡¡PRAAAAAAAASSSSSS!!. Yo me reí y le comenté:

- Jeje, ella suele explotar así, ¿Oíste? A veces sabemos que fue al baño porque explota durísimo.
- Sí, jeje, explotó tan duro que me dio la impresión de que algo se salió para afuera, porque sentí muy fuerte la explosión en la mano…

Diciendo esto, se miró la mano y, en efecto, la tenía llenita de pupú de Sophie. La explosión burló la seguridad del pañal, cruzó la frontera del vestido y llegó hasta la mano de su tía Laura. Nelson recordaría esto, diciendo entre risas “La bautizó rapidito, pues”.

III
Una noche, teniendo Sophia poco más de un mes de edad, despertó a las 4:00 a.m., llorando, pidiendo su alimento de esa hora. El último había sido más o menos a las 12:00 a.m. Acudí a su llamado. Luego de darle su teterito, cambiarla cuando fue al baño y sacarle sus gasesitos, la acosté a eso de las 5:00 a.m. A las 8:00 a.m. me levanto y veo a Stacy con la niña en brazos. Sonriente, me dice:

- ¿Sabes que ella durmió toda la noche?
Yo no sabía a quién se refería, porque en la habitación sólo estábamos ella, Sophia y yo, y ninguna había dormido toda la noche, así que respondí:
-¿Quién?
- ¡Sophia! Yo le di el tetero de las 12:00 a.m. y luego vino a despertarse a las 7:00 a.m., ¡Durmió toda la noche!

Me dio un poquito de cosa arruinarle la ilusión a Stacy, pero tenía que decirle la verdad.

-Cónchale, en realidad eso no fue así. Yo le di el tetero de las cuatro de la mañana…
- ¡¿En serio?! ¡¡Pero si nosotros no la escuchamos llorando!!
- Jejeje, pero fue así. De hecho, aquí está la evidencia –Y le entregué el tetero vacío-
-Cóooonchale, Nelson y yo estábamos contentísimos pensando que había dormido toda la noche…¡Hasta lo iba a publicar en el blog y todo!
-Jejeje, lamento arruinarles la alegría, jajaja.

En la noche, cuando Nelson llegó, me dijo:

- Qué mala noticia esa de que tú le diste el tetero de las cuatro de la mañana…


2 Comentarios:

A la/s octubre 27, 2006 10:04 a. m., Anonymous Anónimo dijo...

Que buenos cuenticos!!! La Sophie es lo máximo!!!

Lau

 
A la/s octubre 30, 2006 12:44 p. m., Anonymous Anónimo dijo...

Las anecdotas con la foto de la loca sacando la lengua es como un broche de oro...

 

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