Reflexiones de una mente sin oficio. Vol. 1: Sobre una mala costumbre masculina
Yo no sé bien qué los impulsa a hacerlo. Como soy mujer, no tengo idea. No sé bien por qué lo hacen. No sé por qué los hombres se tocan su miembro en público. No sé por qué. Lo que sí sé es que es muy desagradable presenciarlo.Se supone que es una parte privada que no debe ser tocada en público, pero, por alguna razón, más de un hombre desacata esta especie de acuerdo social. Lo hacen de distintas maneras, además. No es que insista en verlo, es simplemente que siempre tengo el tino de dirigir la mirada hacia el lugar justo y en el momento preciso en que ocurren estas cosas. Si alguien se va a sacar un moco, seguramente miraré en el momento adecuado, para poder presenciarlo todo. Si alguien escupe, allí estará mi mirada inoportuna. Si alguien toca su miembro, allí coincidirán mis ojos, seguramente. Por esta puntería inconveniente he logrado determinar que los hombres tienen distintas maneras de tocar casualmente a su amigo. Unos parecieran agarrarse la puntica, para luego hacer con ella un movimiento parecido al que practican los niños –o adultos- cuando intentan hacer de un moco, una perfecta bolita. Frotan la yema del dedo anular contra la yema del pulgar, con la puntica del miembro en medio. Esta es, quizás, la forma más desagradable que he tenido la desdicha de presenciar. Otros optan por formar con la mano un cuenco, y desde atrás hacia adelante, se agarran todo el paquete y lo mueven hacia arriba, como si quisieran colocarlo en un lugar más alto de su anatomía, como si quisieran llevarlo hacia el ombligo, no sé. Otros, le dan un toquecito hacia un lado, con la punta de los dedos. Como si quisieran rodarlo o algo así. Otros directamente se rascan… pero todos coinciden en tocarlo.
Y con tocarlo, es suficiente. Aunque algunas maneras sean más feas que otras, el hecho es que todas las maneras son desagradables e incorrectas. ¿Por qué lo hacen? ¿Les pica? ¿Les molesta? ¿O simplemente les gusta tocarlo, como para reafirmar una y otra vez que su amigo sigue allí y con él, la razón básica de su existencia?. En mi curiosidad por saber qué podía llevar a los hombres a convertirse en seres tan desagradables en cuestión de segundos, le pregunté a mis amigos. Les pedí que me explicaran por qué algunos de sus congéneres tenían tan mala maña. Las respuestas han sido variadas. Las sintetizo a continuación (esto es para el público femenino que se encuentre en la misma incertidumbre que yo):
1.- Vellos púbicos se enredan, causando un dolor que obliga un arreglo rápido (y público, pues).
2.- A veces el amigo amanece rebelde y decide irse hacia lugares que no son los habituales.
3.- Por alguna razón, pica.
4.- Por el calor, se suda. Y cuando se suda, pica.
5.- Es algo que se ha convertido en un tic.
Estas han sido, someramente, las razones expuestas por los hombres con quienes he podido hablar sobre este tema.
Para mí lo grave del asunto es que esta mala costumbre de tocarse casualmente su amigo en público, pone en seria amenaza la que es, probablemente, la mayor justificación de la actuación masculina en el mundo: el atraer mujeres. Amigos hombres, debo informarles que, en la medida en que ustedes vayan por la vida acomodándose en público unos vellos inoportunos, dominando a su amigo rebelde, o, simplemente, rascándoselo, verán (o quizás no lo verán, pero ciertamente así será) notablemente reducidas sus posibilidades con las mujeres que presencien cómo usted toca casualmente su miembro delante del mundo. Se lo digo como profunda conocedora (y miembro, jeje) del género femenino. A ninguna mujer le gusta ver eso, a ninguna. Si usted, querido amigo hombre, es de los que se lo tocan en público y, aun así, cuenta con una pareja, le invito a preguntarle si encuentra atractiva su mañita. Me atrevería a adivinar la respuesta. Y si usted, querido amigo hombre, es de los que se lo tocan en público y no levanta ni el polvo, piense un poco más en las razones que puedan explicar su soledad. Seguro esa mañita suya tenga mucho más que ver de lo usted cree.
Entonces, en mi afán por ayudar a la especie humana (ayudar a los hombres a combatir esta mala maña y ayudar a las mujeres a no tener que presenciar nunca más este espectáculo bochornoso masculino) propongo muy humildemente las siguientes sugerencias a cada explicación ofrecida por los hombres frente a este fenómeno:
1.- Vellos púbicos se enredan, causando un dolor que obliga a un arreglo rápido (y público, pues): Amigo, si usted es hombre, es altamente probable que cuente, entre sus utensilios, con una máquina de cortar pelo. Hágase de esa máquina y de un peine y proceda a realizar un corte de pelo, literalmente. Rebaje esa situación, compañero, y de seguro su vida no será tan enredada, bróder. Ahora, si lo suyo es el look natural y se niega a alterar lo que la naturaleza malamente le dio (porque está visto que le ocasiona inconvenientes, quizás muchos más de los que usted cree) entonces siempre tendrá la opción de desenredarse en el baño, y no en público, mi amor.
2.- A veces el amigo amanece rebelde y decide irse hacia lugares que no son los habituales: Creo que una ropa interior un poco más ajustada (no tan holgada, pero tampoco apretada) podría hacer maravillas por ese miembro desobediente que decide pasearse sin su permiso. Ahora, si usted no quiere invertir en ropa interior nueva, o si el ímpetu de su amigo desafía hasta a los interiores más ajustados, entonces siempre tendrá la opción de domar a su miembro en el baño, y no en público, cariño.
3.- Por alguna razón, pica: Si a usted le pica allí, mi amigo (o en otro lado) considero conveniente una visita al dermatólogo. Puede estar usted nacido de hongos, sin saberlo. Puede ser eso lo que le pica, panita, una peste de champiñones ahí abajo, ¿No?. Ahora, si usted es de los que prefiere curarse solito, una cremita comercial anti-hongos, puede ser su opción. Un 1% de clotrimazol puede acabar con ese mal en un par de semanas, ¿Ah? Y así su vida (y la de las mujeres a su alrededor) será ciertamente más agradable. ¿Que no quiere ir al dermatólogo y tampoco quiere usar cremitas comerciales anti-hongos? Entonces siempre tendrá la opción de rascarse hasta la saciedad en el baño, y no en público, mi cielo.
4.- Por el calor, se suda. Y cuando suda, pica: Me parece que debe buscar dominar el clima. Vista ropas frescas, no se abrigue demasiado si la temperatura es caliente. Así no sólo evitará las vergonzosas arepas, sino que no le picará el amigo con el calor. Si usted es muy acalorado y ni la ropa más fresca logra librarle del sudor (y del respectivo picor) le sugiero lea los apartados anteriores y los aplique a ver si le resultan. Rebajar el vello púbico siempre ayuda a aligerar el calor y el sudor (y el picor). Si eso no es suficiente, puede descartar la presencia de fungi, con una simple visita al dermatólogo. Si no, también le tenemos la cremita comercial anti-hongos. Pero si usted se niega a todas estas alternativas, o si ninguna de ellas parece funcionarle, entonces siempre tendrá la opción de refrescarse y/o rascarse hasta la saciedad en el baño, y no en público, bebé.
5.- Es algo que se ha convertido en un tic: Si la cosa es un tic, me parece que lo más adecuado es asistir a un psicólogo y/o psiquiatra de confianza. Alguien que le ayude a eliminar ese movimiento convulsivo. Si le parece que lo suyo no es un problema y que no necesita un psiquiatra o un psicólogo, porque al final del día, usted no estás loco, entonces siempre tendrá la opción de ser todo lo convulsivo que quiera en el baño, y no en público, mi lindo.
Esto es simplemente un intento humilde de ayudarles con ese problemita, mis amigos, que por pequeño que parezca, no lo es tanto y afecta -como ustedes no tienen idea- la imagen que proyectan a los demás. Sobre todo a nosotras, chico, que tanto nos desagrada esa agarradera de ustedes, vale. ¡Así que manos a la obra y no al pene, que se puede, muchachos! ¡Déjense de una buena vez de eso que se ve tan feo, mijitos!

8 Comentarios:
El mejor post que haz hecho amiga.
Al fin alguien se atrevió a decir en público lo que nadie se atrevió a decir por respeto al otro género de la especie humana.
muy cierto todo
Pense que me iba a morir de la risa!
Nadie mejor que Rocio para explicar este fenomeno! jajajajajaajajaja! 20 puntos!
Por dios, deja el trauma amiga, la verdad no digo que de "repente" no sea desagradable, no lo se, de seguro que si, pero que te pùedo decir, es algo que van con los hombres y ya, es algo intrinseco en nuestro ser, yo lo hago, todos lo hacemos, seguramente otros con moviemientos mas desagradables que otros, quien sabe, pero es algo invetible.. jajaja.. yo no tengo bellos alli, tampoco me suda o que se yo, a lo mejor y en el fondo no da placer, asi que, malo o no, creo que ninguno de nosotros podra evitarlo... lamentable, pero asi es, de todas formas, leer tu post fue algo muy jocosooo... jejeje.. saludosss !
Me topé por casualidad con tu blog y este es el primer post que leo. Debo decirte que no pude parar de reírme. Le leí tu escrito a cuantos amigos conseguí. Eres una sensación entre mi grupo de amigos!!! jejejejeje
María, Laura, Mary Joe, J.C., Carolina y sus amigos: muchas gracias por sus comentarios.
Gracias por pasar, por leer, por comentar y también por leérselo a sus amigos.
¡Saludos!!
Rocío
jeje... =)
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