Reflexiones de una mente sin oficio. Vol. 2: Sobre mi sobrina, la celebridad
A veces, mi sobrinita Sophia se me antoja una celebridad. Cuando nació, muchos viajamos a verla. Familiares, amigos… un gentío se trasladó a otro país para el magno evento de su nacimiento, el lanzamiento de su existencia. Lo mismo aplicó para la ceremonia de su nombramiento. Todo el mundo hizo sus maletas para estar con ella en ese momento. Tiene su propia página web, que es visitada y comentada por sus fans alrededor del mundo, a diario. Sus videos y fotografías corren por Internet y son buscados por todos, cada semana. Tiene un club de fans en Venezuela, uno en México, uno en Japón, uno en Miami, otro en Houston. Muchos soñamos con verla, con estar con ella, con tocarla, abrazarla, ser objeto de sus sonrisas, de sus miradas. Todos preguntan por ella y siguen con atención sus movimientos: cuánto pesa, cuánto mide, cuánto ha crecido, si ya come sólidos, que ya probó el agua, de qué se disfrazó en Halloween… Le llegan regalos de todo el mundo. Ya empezó su gira por Norteamérica, con dos presentaciones a sala llena en Washington y en Houston. Se le espera con ansias en Venezuela, que es, quizás, el público que más la anhela, aunque nunca la hayan visto en persona, aunque ella ni sepa que Venezuela existe, mucho menos en qué continente está, como suele sucederle a la mayoría de las celebridades admiradas en nuestro país. Es así, tal cual, una celebridad. Mi gorda bella.

3 Comentarios:
Sin duda es una celebridad. QUe linda!
Celebro contigo. Hermosa Nena!!.
Saludos.
Muchas gracias, amigos, por sus comentarios sobre mi linda sobrina.
Gracias también por pasar y leer.
¡Saludos!
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